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Formemos un club

Formemos un club  En el patio de recreo cuatro amigas: Nadia, Amelia, Victoria y Maríap, tuvimos la idea de formar un club con el acuerdo de respetar una serie de normas , así como tener un lema que resumiera su espíritu. Sentadas en corro, a la sobra de un jacaranda, decidimos que un lema chulo sería: "TODAS inseparables , y cuando nos necesitemos  allí estaremos"                                                            NORMAS No pelearnos ni insultarnos Si no nos ponemos de acuerdo, votamos y hacemos lo que salga por mayoría. Ninguna de nosotras podremos mandar en las demás.       Después de escribir las normas, decidimos inventarnos un nombre para el club. Despu és de d...

Mariapiñones y los exámenes sorpresa

  Maríapiñones y los exámenes sorpresa   Soy Maríapiñones, tengo siete años. ¿Crees que es normal tener dos exámenes en un mismo día? Lo creas o no, yo lo tuve anteayer. A primera hora: el control de Naturales, dos ejercicios en alemán. Por poco me explota la cabeza de tanto pensar. Creía que todo había pasado y esperaba que el resto del día fuera tranquilo. Pero mi deseo no se hizo realidad. Resulta que a la siguiente hora sin tregua ni descanso me esperaba ¡Un control sorpresaaaaaaa! -Uff Las mates es mi asignatura favorita. Me gusta estudiarlas con mi abuela (la de los tupperwere) los miércoles, mientras hacemos tiempo para ir a música. Cuando íbamos a colocar los pupitres, como suelen estar, escuchamos la voz de la profe: - "Dejad las mesas como están, control de Mates" ¡Por poco me desmayo! ¡Por Dios otro nooo! Esa fue la sorpresa del día

Galería de dibujos de Mariapiñones

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Galería de dibujos de María Piñones Maríapiñones está triste La bella Dorotea recoge flores Navidad 2014-2015                                                                                                El gran circo Piratas del Caribe Con faldas y a lo loco Los cinco Los Monster

Las tres bailarinas

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Las tres bailarinas Había  una vez tres amigas que iban al Conservatorio de danza. Allí vivieron  mil aventuras y una de ellas fue, como lo vamos a contar. Ya se iban todos a casa, las tres despistadas se quedaron solas. Tan aburridas como asustadas intentaron encontrar alguna salida, así fue como fueron a parar al sótano. Al principio tenían miedo, pero de pronto se toparon con un gigantesco baúl lo abrieron y encontraron: trajes de seda con lentejuelas doradas, diademas de florecillas, gargantillas de diamantes, pulseras de esmeraldas, y otros adornos. Amelia, Nadia y María se pusieron los trajes y los adornos y se pusieron a bailar. Justo en aquel instante la puerta se abrió y entraron sus padres y se quedaron boquiabiertos viéndolas danzar tan maravillosamente, que decidieron apuntarlas al concurso de ballet de la escuela y no regañarles. En junio se celebró la competición de ballet. ¡Qué maravilloso baile! Al acabar no sabían como lo habían hecho. Tras l...

Un susto con dolor de barriga

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El susto con dolor de barriga   Todos los miércoles mi abuela viene a recogerme al cole. Ese día yo no había ido porque la noche anterior me empezó a doler la barriga. Por la mañana aún no me encontré bien y me quedé en casa. Antes de ir al colegio mi abuela siempre pasa por casa para dejar unos tuppers con comida que nos vienen estupendamente. Ese día no hacía falta porque yo estaba en casa. Mi padre la llamó varias veces para avisarla pero ella no cogía el teléfono, así que vendría ese día también Papá y yo ideamos una broma que consistió en esconderme debajo de los cojines del sofá. Cuando ella entró en casa, mi padre le dijo: -No tienes que ir a recogerla, hoy María quiere venir sola por primera vez. Yo escondida escuchaba esas palabras aguantándome la risa. Al dar unos pasos, ella miró al escondite mientras mi mano aparecía entre los cojines. Mi abuela se llevó un gran susto. ¡Un susto con dolor de barriga!

Una bufanda de dos sofás de larga

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  Una bufanda de dos sofás de larga   I magina que es aquel día. Estábamos en el patio de recreo, Sara llevaba una bufanda muy larga, larguísima, como dos sofás de larga. Le dijo a un montón de niñas que si querían montarse mientras ella conducía agarrada a un extremo de la bufanda a modo de tren. Victoria que era la última se soltó,y la bufanda corrió libre entre nuestras piernas, como la cola de un cometa, de manera que todas excepto Sara caímos al suelo, mientras que ella gritaba ¡Qué poco pesáis¡¡Qué poco pesáis¡. Mis compañeras y yo estábamos muertas de risa.